Acompañamos para aliviar el dolor

Maite Uzcátegui ingresó al voluntariado del Hospital San Juan de Dios, en Caracas, hace 31 años cuando su hijo con parálisis cerebral se operó en este centro. «En ese momento las madres no podíamos quedarnos por falta de espacio. Cuando yo me iba a la casa se quedaba con mi hijo una de las damas voluntarias que lo cuidaba como yo. Eso me conmovió mucho, yo me sentía muy agradecida con ese gesto y fue lo que me motivó a unirme al voluntariado». 

La solidaridad es contagiosa por eso Maite ha visto cómo sus hijas han adoptado su misma filosofía: «hacer algo útil por otra persona te llena de algo intangible. Sobre todo cuando uno tiene un niño enfermo tener a una persona que te ponga la mano en el hombro es de mucha ayuda y consuelo». Estar en el voluntariado del Hospital San Juan de Dios le permitió entender que es posible ser feliz en medio del sufrimiento. «Sentir que hay alguien que te entiende, que te abraza, que comparte tu dolor, hace que el sentimiento cambie. Aquí aprendemos a escuchar, a estar presente sin invadir, acompañamos para aliviar el dolor», cuenta Maite. 

El del San Juan de Dios es un voluntariado dinámico. Al ser un centro de salud con poco personal de enfermería, los voluntarios deben asumir el rol de interlocutores entre el paciente y el médico, entre el familiar y el hospital, estar pendientes de sus requerimientos y necesidades. «Hay muchos pacientes que vienen del interior del país y que no tienen ropa suficiente, aquí nos encargamos de solucionar todo eso. Es un compromiso, cuando la voluntaria no está se siente el vacío». Para unirte a esta iniciativa que surgió hace 45 años puedes acudir a la sede del San Juan de Dios, en Valle Arriba, o llamar a los teléfonos: 0212 907 0807 / 907 0817. 

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