Antonio y Bartolo dan lo mejor por los niños de la Cota 905

El fútbol que despierta pasiones y atrae multitudes también puede ayudar a cambiar vidas. Bartolo Soler y Antonio Rodríguez, trabajadores de Ipostel y amantes del deporte, lo saben bien. Desde hace 15 años mantienen a punta de cariño, dedicación y donativos la Escuela de Futbolito Brisas del Paraíso. «No le cobramos nada a los niños, que en un 90% provienen de la Cota 905. Nuestra filosofía no es ganar torneos sino que todos participen», dice Bartolo. Los pequeños sienten esa generosidad, por eso corren la voz, y si el lunes practican 20 niños, el miércoles llegan 23. En total son unos 60 jugadores que han encontrado en el deporte más popular del mundo un abrigo. Y, en sus entrenadores, voces amigas que les enseñan que es la actitud lo que determina el éxito y no el entorno en el que viven. La Cota 905 dejó de ser un espacio amigable para entrenar, y aunque hay déficit de canchas, lograron conseguir una prestada en la parte de atrás del Parque Naciones Unidas en la avenida Páez. 

Allí los niños de las Brisas aprenden a patear el balón pero también a ser mejores ciudadanos en el terreno de juego y fuera de él. Han visto los frutos. Forman parte de la Liga Distrital Fútbol Salón de Distrito Capital y de los cinco equipos que tiene la escuela, cuatro van a semifinal. Bartolo y Antonio han formado muchachos que ahora juegan en el exterior. Algunos de los entrenadores que los ayudan ya pasaron por la escuela y ahora son voluntarios. 

Si das clases de fútbol y quieres apoyar esta iniciativa ofreciendo alguna clínica puedes comunicarte al 0414 100 5156. #ConMuévete#voluntarios#GenteQueAyudaAOtraGente

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