Cuando el voluntariado es cosa de familia

El voluntariado en familia es una experiencia muy gratificante. Marinela Sánchez, Carlos Hasán, Justina Sánchez y Diego Hasán lo confirman. Tienen dos años yendo al jardín botánico cada sábado para entrar en contacto con el medio ambiente y cuidar este patrimonio de la humanidad.

Marinela, madre; Carlos Hasán, padre; Justina Sánchez, abuela y Diego Hasán hijo (y nieto) comenzaron a hacer esta actividad por la búsqueda de labor social, requisito indispensable por la ley para que un niño se gradúe del colegio. Consiguieron al jardín botánico a través de las redes sociales y tuvieron la oportunidad de probar la actividad y les gustó. Después de que Diego terminara su labor social, siguieron haciendo voluntariado acá.

En el caso de la abuela, manifiesta Marinela, “le fascinan las plantas, es una persona mayor que tiene 57 años de edad y ella aquí todos los males se le quitan. Se relaja”. Entre ellos y los demás voluntarios recogen las hojas, podan las plantas, “inclusive hemos tenido la oportunidad de aprender sobre las plantas que yo creo que para nosotros ha sido algo que nos ha nutrido” manifiesta Marinela.Vienen todos los sábados cuando hay jornada. “A veces hemos venido todos los sábados del mes, a veces un sábado sí y un sábado no, depende de la situación país” dice Marinela quién cree que ir al jardín botánico es una satisfacción personal. Estas actividades se desarrollan en el horario de 9 a 12.
La madre y el padre piensan que hacer voluntariado es una forma de ayudar al país, ya que el jardín “es un patrimonio nacional” según Carlos Hasán. Sin embargo, también manifiesta su preocupación ya que dice que hay gente que no entiende la labor que se hace en este lugar.

El voluntariado, sin embargo, también es el hecho de compartir el mismo sentimiento de amor por la naturaleza. Muchas veces, “cada quién trae algo y después de la jornada nos sentamos ahí y compartimos” dice Carlos, quién en su vida laboral se desempeña como técnico de reparación de fotocopiadoras.

Pero ellos también han animado a otras personas a que se unan a esta actividad. Marinela dice: “Yo tengo una excompañera que trabajaba conmigo y al contarle ella se metió y ahora viene… trae su hermanito”. Poco a poco las personas se van sumando.

Ahora, ¿Por qué la gente debería hacer voluntariado en el jardín botánico? “Esto es una pequeña parte de nuestro país y yo creo que si comenzamos por hacer algo pequeño podemos hacer cosas muy grandes”. “Cuando tú puedes cumplir un sueño chiquito eso motiva y es una cadena” Marinela Sánchez.

Quien quiera hacer voluntariado en el jardín botánico puede seguirlos @jbcaracas. Están ubicados al lado de la salida de la UCV en Plaza Venezuela.

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