El artífice del báculo

Edwar Gómez tiene 38 años y es tejedor de palmas desde hace 20. Cuenta que incursionó en el arte de trenzar hojas recién cosechadas cuando apenas era un adolescente rebelde y burlista. Hoy su pericia en aquello de tejer báculos, los bastones en los que se apoyan los presbíteros durante la solemnidad de Domingo de Ramos, encierra la historia de conversión y sumisión de un joven que ironizaba entorno a la fe. “Todo pastor que conduce el rebaño debe llevar un báculo. También lo llevan los padres y cabezas de hogar, como lo llevaba Jesús. Hoy estos bastones son los valores que se inculcan en el seno de la familia”. Gómez, quien fue monaguillo, catequista y ahora servidor del altar, cuenta en su haber los báculos tejidos por años a Monseñor Henry Padilla y a Antonio Acurero, quienes llevaron las riendas del templo Nuestra Señora de la Encarnación de El Valle. Ahora, este guayanés suma más de 9 años haciendo lo propio para Douglas Buenaño, párroco de la Encarnación, y prepara también a su generación de relevo, una cuyo única satisfacción es construir aquel signo de alianza y unión: el báculo.

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