El guardián del Nazareno

Los feligreses siempre tienen una promesa que cumplirle al Nazareno y, sea como sea, traen su orquídea. Víctor Gervacio recibe la ofrenda, bendice al devoto y coloca la flor en agua para que mantenga su frescura. Piensa que es lo menos que puede hacer por el Cristo con la cruz a cuestas que le da la vida. Desde hace 17 años este mecánico industrial es voluntario en la cofradía del Nazareno de San Pablo y cada Semana Santa asume un rol diferente en la Basílica de Santa Teresa. A veces carga la imagen con ese ritmo acompasado que ahora le enseña a los que se estrenan en el oficio de cargar santos, otras veces decora la figura, por eso sabe de memoria que el arco que cobija al Nazareno está compuesto por cuatro mil orquídeas. Peruano de nacimiento y venezolano de corazón, Víctor asume este voluntariado con una misión: «que las personas le abran su corazón a Jesús. Él siempre nos está esperando». Al Nazareno le pide salud e inteligencia para ayudar siempre a sus semejantes. 

Esta cofradía busca colaboradores que, así como Víctor, extiendan la devoción por el Nazareno de San Pablo desde la Basílica de Santa Teresa.

Si quieres participar acude al salón parroquial de esta iglesia los miércoles en horario de oficina.

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