Jéssica invita a soñar a los niños del Jenaro Aguirre

Por sugerencia de su médico, Jéssica Medina dejó de realizar el trayecto que la lleva a la escuela Jenaro Aguirre, en Petare. Allí es voluntaria en los llamados Jueves de Inglés, cuando 38 niños de 3 y 4 años aprenden sus primeras palabras en este idioma. Está a pocos días de dar a luz a su segunda hija, Eugenia, y le llegó el momento de bajar el ritmo.

Jéssica es odontopediatra y la semilla del voluntariado creció en ella desde su niñez, mientras estudiaba en el colegio Cristo Rey de Altamira. La inquietud de ayudar a otros ahora rinde frutos en su hogar, donde le ha inculcado a su hija mayor los valores que recibió de su padre, a dar con el corazón pues cree que esta es la manera de recibir con creces.

Con ese ejemplo, la pequeña de 9 años, vence el egoísmo típico de esta edad, abre su closet y escoge la ropa y zapatos que regalará a las niñas que lo necesitan. También dona sus juguetes a servicios de pediatría de los hospitales y a niños con cáncer. En diciembre, ya se ha vuelto una tradición familiar la Fiesta de Navidad en el Hospital, en la que participan Jéssica, su hija y su madre. Este año visitarán el pediátrico Elías Toro, en Catia. Además reparten comida los fines de semana en la zona rural de El Hatillo.

«Es mi modo de volver a creer en algo, de llenarme de esperanza y de vida. Aunque a veces parece que no queda fe y esperanza, ser voluntaria me llena de energía y me hace creer en la Venezuela posible. En los Jueves de Inglés la sonrisa de los niños es increíble, ese día le dos doy un poquito de lo que les hace falta: alegría y un día diferente. Llegan a sus casas felices porque salen de la rutina. Y aunque yo soy la maestra, los niños me enseñan más a mí que yo a ellos».

Jéssica conoce la necesidad de la comunidad donde está ubicado el Jenaro Aguirre. Hace pocos días, cuando organizó el baby shower de Eugenia, sorprendió a los invitados con una petición inusual: pidió llevar un kilo de comida en lugar de regalos.

Sin saberlo, sus allegados hacían parte del programa #TuKiloDeAyuda, una iniciativa promovida por el colegio para auxiliar con un plato de comida caliente a algunos estudiantes que llegan sin desayunar o aquellos que se ausentan de las aulas porque no hay nada que comer en casa. En la fiesta infantil se recolectaron 25 kilos de comida, algunos antibióticos pediátricos y fórmula para bebé. Con esta experiencia, Jéssica prueba que hay gente dispuesta a colaborar, pero muchas veces no sabe cómo. En el Jenaro Aguirre siempre hay espacio para un voluntario más. Si quieres ser profesor voluntario o colaborar con #TuKiloDeAyuda escribe al Facebook Yo Tengo un sueño. #Conmuévete #Voluntario #GenteQueAyudaaOtraGente

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