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Lucy mira a los que nadie mira

Es sábado en la tarde. Lucy y Manuel, unos esposos que se han entregado al voluntariado de prisiones con devoción y cariño, llegan a la comisaría policial de San Agustín y rompen con la dura rutina penitenciaria. Traen envases con comida, jugo, café y agua. El alimento sirve como excusa para acercarse, mirar a los internos a los ojos y crear un espacio de reflexión y enriquecimiento mutuo. Los presos desasistidos, los que no reciben visitas de familiares, salen al patio. La mayoría son adolescentes y en algunos casos Lucy ya se ha aprendido sus nombres. «Yo hice voluntariado con niños, ancianos e indigentes pero la experiencia con presos es la mejor que he tenido. 

En sus rostros veo el rostro sufriente de Jesús. Allí está el pobre, el enfermo, el despreciado. Antes yo era de las que pensaba que estas personas no se merecían nada, ahora me acerco a ellos para tocar su corazón con una idea: sí es posible cambiar, con una voluntad firme y con la ayuda de Dios, independientemente de sus circunstancias y de sus errores». En enero comenzó esta experiencia de mirar y dignificar a los que nadie mira en este centro de reclusión preventivo del municipio Libertador, cuyas seis celdas reproducen el drama de la mayoría de las cárceles de Venezuela: el hacinamiento afecta la salud y las condiciones de los internos. El lugar está diseñado para 60 detenidos y hay 219. Lucy y Manuel atienden a un número que oscila entre 20 a 40 personas. Los acompañan, siempre que pueden, Merceditas y Yosmar, miembros de la Comunidad Ignaciana En Todo Amar y Servir, pero se necesitan más voluntarios que den una palabra de aliento a los internos y colaboren con la proteína necesaria para poder compartir una comida digna con ellos. 

«Es una humilde contribución para ayudar a preparar el camino de su reinserción. Que el preso no se vea a sí mismo como algo negativo sino como una persona que tiene algo que aportar o algo que cambiar», dice Lucy. Este voluntariado es una puerta abierta a una realidad que se nos esconde, una invitación a descubrir personas donde solo se nos anima a ver culpables y un resorte para no permanecer indolente en casa. Si quieres unirte y colaborar con esta experiencia puedes llamar a Lucy al 0414 3129228. #ConMúevete#Voluntarios#GenteQueAyudaAOtraGente

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