Ricardo se crece ayudando a otros

Para ser grande primero tienes que aprender a ser pequeño. Esta es la máxima que ha internalizado Ricardo Guerrero, quien ha asumido su baja estatura como un reto para superar sus limitaciones y una oportunidad para ayudar a otros como él. «Todo lo que he conquistado ha implicado gran esfuerzo. Y cada logro en mi vida ha sido una batalla muy dura», dice este licenciado en Educación, egresado de la Simón Rodríguez, quien además cursó estudios de Antropología en la UCV, es percusionista de música afrovenezolana y cultor. Oriundo de Tovar (Mérida) y criado en La Pastora, con 1,21 cm de estatura y 50 años, Ricardo asegura que el mayor prejuicio es la burla pues afirma que se trata de la «única discapacidad que causa risa». Para defender los derechos de las personas de baja talla, desde 2011 invierte parte de su tiempo como voluntario en la organización Pequeño Gran Mundo, que se creó para brindar asesoría y agrupar a esta población, cuya condición muchas veces se convierte en una barrera social. Muchos dejan de salir y hacer una vida normal para evitar burlas y discriminación. Cuando realizan eventos y talleres, Pequeño Gran Mundo necesita voluntarios que colaboren con el traslado de sus miembros, pues la ciudad no es amigable para las personas de baja talla, a quienes se les dificulta subirse a un autobús y hasta trasladarse en Metro por la falta de escaleras mecánicas operativas. 

Para apoyar esta iniciativa con tu labor voluntaria puedes llamar a Adriana Hernández al 0416 9157838. #ConMuévete#voluntarios#GenteQueAyudaAOtraGente

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